En el desarrollo de las estrategias llevadas a cabo por los políticos, la contratación de un consultor político se convierte en un elemento necesario y en una inversión más que rentable, ya que gracias a ella se mejorará la imagen y la gobernabilidad de los protagonistas de la política.

Un consultor político es aquel profesional que se encarga de organizar las campañas electorales y la comunicación general de gobierno, es decir, es el responsable de definir el mensaje que el candidato quiere transmitir a los ciudadanos.

Para desarrollar su trabajo, este especialista cuenta con conocimientos de diferentes ramas entre las que se incluyen la opinión pública, la estrategia electoral o la propaganda política. Por ello, es habitual que estos asesores se hayan formado en áreas como Ciencias Políticas, Periodismo o Sociología.

Acompañando al consultor político está el director o jefe de campaña, que tiene como responsabilidad elaborar un plan estratégico para las elecciones, así como determinar el personal que necesita para poder implementarlo y asignarle responsabilidades. Esta figura ejerce un control diario y permanente de las acciones del candidato, ya que es la persona que está a cargo de la agenda del candidato, y sus propuestas son decisivas.

Pese al importante papel del jefe de campaña, son muchas las ventajas que tiene para un partido contratar a un consultor político. Por ejemplo, este profesional conoce bien al electorado y la imagen que desde fuera se percibe de su cliente. A partir de ahí, le ayudará a definir los mensajes más efectivos para ganarse la confianza de la ciudadanía con una atención personalizada hacia la persona para la que trabaja.

En algunas campañas estos asesores contratan a otros consultores especializados en áreas más específicas  como la producción para radio y televisión, el manejo de la prensa escrita, la investigación del mercado electoral o la construcción de una imagen concreta.